¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta, dispón de mí y de todo lo que me pertenece, para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.

junio 1, 2011

¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos ustedes que buscan la gracia de la conversión. Llaman a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios. Abandonen el pecado y decídanse, hijitos, por la santidad. Solamente así puedo ayudarlos y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! Mensaje dado el 25 de Mayo de 2011

Santa María, Madre de Dios y Madre de los hombres,ruega por nosotros..


Oremos

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María,

ardiente de bondad,

muéstranos tu amor.

Que la llama de tu Corazón, Oh María,

descienda sobre todas las personas.

Te amamos inmensamente.

Imprime un amor verdadero en nuestro corazón.

Que nuestro corazón por ti suspire.

Oh, María, dulce y humilde de corazón,

acuérdate de nosotros cuando pecamos.

Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores.

Mediante tu sacratísimo y maternal corazón,

cúranos de toda enfermedad espiritual.

Haz que seamos capaces de ver la belleza de tu corazón maternal,

y así poder ser convertidos por la llama de tu corazón. Amén.

mensaje a Mirjana del 2 de enero del 2000:
“Nunca como hoy mi corazón pide vuestra ayuda. Yo, vuestra Madre, ruego a mis hijos para que puedan ayudarme a realizar aquello por lo que el Padre me ha enviado. Él me ha enviado en medio de vosotros porque su amor es grande. En este tiempo grande y santo en el que habéis entrado orad de un modo especial por aquellos que no han sentido el amor del Señor. Orad y esperad.”

“No os sintáis extraños al destino
del mundo, sino sentiros piedras
preciosas de un bellísimo mosaico
que Dios, como gran artista, va
formando día a día…ofreciendo
nuestro dolor a Dios a través de
Cristo, podemos colaborar en la
victoria del bien sobre el mal, porque
Dios hace fecundo nuestro
ofrecimiento, nuestro acto de
amor”.
Benedicto XVI

Alégrate, llena de gracia…”, exclama el Angel en su visita a la Virgen de Nazaret,revelándole así su identidad mas profunda,el “nombre”, por así decir, con el que Dios mismo la conoce: “llena de gracia”.

La llena de gracia, la Inmaculada, es fuente de luz interior, de esperanza y de consuelo.En medio de las pruebas de la vida y sobre todo ante las contradicciones que el hombre hoy día afronta en su entorno y dentro de sí, Maria, Madre de Cristo, nos dice que la gracia es mayor que el pecado, que la misericordia de Dios es más poderosa que el mal y sabe transformar a éste en bien. Por desgracia a diario experimentamos el mal, que se muestra de muchas maneras en las relaciones y en los eventos, pero que en realidad tiene su raíz en el corazón del hombre, un corazón herido, enfermo e incapaz de curarse por sí mismo.” Extraido del diario Eco de Medjugorge.

“La intercesión de la Virgen Madre de Dios, que todos buscamos, Ella la dirige a nuestra conversión, a nuestra santidad. Esto es lo que desea, que todos estemos donde Ella está. Pero, entre el deseo de la Virgen, que es la misma voluntad de Dios, o sea la salvación de todos los hombres, y en concreto nuestra propia salvación, media nuestra voluntad. 

 La Virgen nos pide que nos unamos a Dios en la oración del corazón, en esa oración que nos abre a la aceptación de la gracia, a la luz que nos muestra nuestra situación de pecado, a la voluntad de caminar hacia el Salvador, a confesar nuestras culpas para alcanzar el perdón del Señor por medio del sacramento que Él mismo dio a su Iglesia para nuestra salvación.”

¡Dichoso al que perdonan su culpa

y su pecado queda perdonado!

 Guardaba yo silencio y se consumían mis huesos…

  Reconocí mi pecado y no te oculté mi culpa;

me dije: “Confesaré al Señor mis rebeldías”.

Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado…” (Salmo 32).

P. Justo Antonio Lofeudo
www.mensajerosdelareinadelapaz.org

Oremos Junto a Maria Santisima

Que todos los pecadores tengamos arrepentimiento.
Que los enfermos tengan la salud.
Que en el purgatorio logren las ánimas refrigerio.
Y que este santo sacrificio tenga efecto
tan completo en toda la cristiandad,
que alcancemos por su medio,
el ir a alabar a Dios en tu compañía
en el cielo. Amén.”

Novena  de  la  confianza.

Madre amable de mi vida
Auxilio de los Cristianos,
La gracia que necesito

Pongo en Tus benditas manos.
Dios te salve María…

Tú que sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.
Dios te salve María…

Y aunque Tu amor no merezco
No recurriré a Tì en vano
Pues eres Madre de Dios
Y auxilio de los Cristianos.
Dios te salve María…

Dame tus ojos, Madre, para saber mirar;
si miro con tus ojos jamás podré pecar.

Dame tus labios, Madre para poder rezar,
si rezo con tus labios Jesús me escuchara.

Dame tu lengua, Madre, para ir a comulgar,
es tu lengua, paterna de gracia y santidad.

Dame tus labios, Madre, que quiero trabajar,
entonces mi trabajo valdrá una eternidad.

Dame tu manto, Madre, que cubra mi maldad,
cubriendo con tu manto al cielo he de llegar.

Dame tu cielo, Oh Madre, para poder gozar,
si tu me das Cielo, que mas puedo anhelar?.

Dame Jesús, Oh Madre, para poder amar,
esta será mi dicha por una eternidad.

María, Madre de misericordia, muestra a tus hijos el Corazón de Jesús, que tú viste abierto para ser siempre fuente de vida.

María, presente en medio de los discípulos, tú haces cercano a nosotros el amor vivificante de tu Hijo resucitado.

María, Madre atenta a los peligros y a las pruebas de los hermanos de tu Hijo, tú no cesas de conducirles por el camino de la salvación.

Juan Pablo II

Las oraciones son gentileza del sitio Siembra Amor. Blogspot.com

Consagrate al Corazon Inmaculado de Maria y dile con tu corazon “Quiero ser totalmente tuyo Madre Mia…”


Haz que la llama de tu Corazón, oh María, descienda sobre todos los hombres.

enero 28, 2011

¡Queridos hijos! También hoy estoy con ustedes y los miro y los bendigo, y no pierdo la esperanza de que este mundo cambie para bien y la paz reine en los corazones de los hombres. La alegría reinará en el mundo porque se han abierto a mi llamado y al amor de Dios. El Espíritu Santo está cambiando a una multitud que ha dicho sí. Por eso deseo decirles: gracias por haber respondido a mi llamado.

virgen maria

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor por nosotros.


“La alegría reinará en el mundo porque se han abierto a mi llamado y al amor de Dios”

Aquí está la razón de porqué el mensaje es particularmente alentador y consolador. La razón es que estamos abriéndonos a sus mensajes de salvación, al amor de Dios. Es decir que no somos meros lectores de los mensajes. Los estamos poniendo en práctica, estamos viviendo lo que nos viene pidiendo.

Y cuando nos abrimos a la acción de Dios, cuando le decimos que sí a Dios, a través de la entrega a María Santísima, el “Espíritu Santo nos cambia”, obra la conversión en nosotros y nosotros, nos dice, somos muchos. Esta multitud que se va dejando convertir por Dios se va multiplicando, porque cada uno a su vez se vuelve instrumento de conversión de otros.

Bien podemos imaginar la despedida que nos hace la Madre de Dios con lágrimas de alegría en sus celestiales ojos:
“Por eso deseo decirles: gracias por haber respondido a mi llamado”

Ante una noticia como la de este mensaje, ante una alegría tan grande de nuestra Madre y Señora, cómo no vamos nosotros también a estar contentos. Ella refuerza nuestra esperanza. Un horizonte de luz se abre frente a nuestras vidas. Un horizonte de luz en medio de las tinieblas del mundo.Nada debemos temer porque nuestra Madre Santísima está con nosotros. Desde hace casi treinta años está con nosotros de una manera nueva para prepararnos y acompañarnos en tiempos que ya se están mostrando particularmente difíciles y duros. Ella nos mira, nos observa no desde la distancia sino desde la cercanía de la Madre que con su mirada atenta cuida de sus hijos para protegerlos o para alzarlos si tropiezan y caen. Ella nos bendice. Su presencia es pura bendición de Dios hacia nosotros.

Si quieres ver el comentario del Padre completo haz click aqui.

 

Oración al Corazón Inmaculado de María:


Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor por nosotros. Haz que la llama de tu Corazón, oh María, descienda sobre todos los hombres.

Nosotros te amamos inmensamente. Imprime el amor verdadero en nuestros corazones.

Haz que nuestros corazones tengan un deseo continuo de Ti.

Oh María, dulce y humilde de corazón. Acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado.

Tú sabes que todos los hombres pecan. Por medio de tu Corazón Inmaculado y materno, haz que seamos sanados de toda enfermedad espiritual.

Haznos capaces de contemplar la bondad de tu Corazón maternal, a fin de que podamos convertirnos por la llama de tu Corazón. Amén.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús:


Oh Jesús, sabemos que Tú eres manso y humilde de corazón y que has ofrecido Tu Corazón por nosotros.

Está coronado de espinas por nuestros pecados. Sabemos que incluso hoy Tú pides por nosotros, a fin de que no nos perdamos.

Jesús, acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado. Por medio de Tu Corazón Sacratísimo, haz que nos amemos unos a otros.

Haz que el odio desaparezca entre los hombres.

Muéstranos Tu amor, todos nosotros Te amamos y queremos que nos protejas con Tu Corazón de Buen Pastor. ¡Entra a cada corazón, oh Jesús! ¡Llama a la puerta de nuestros corazones! Sé paciente y perseverante.

Nosotros seguimos cerrados porque aún no hemos entendido Tu voluntad. Llama continuamente, oh Jesús, y haz que Te abramos nuestros corazones, al menos en el momento en que recordemos Tu Pasión sufrida por nosotros. Amén.

Oración a María Reina de la Paz: ¡María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la Paz! Tú viniste a nosotros para llevarnos a Dios. Alcánzanos la gracia de no sólo decir: ¡Hágase en mí según Tu voluntad!, sino vivirla tal como Tú lo hiciste. Ponemos en Tus manos nuestras manos, a fin de que puedas conducirnos a Jesús en medio de todas las aflicciones y pesares. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén. Rezar el Credo, 7 Padrenuestros, 7 Avemarías y 7 Glorias…

 

Lo que La Virgen Santisima nos pide


Santa María, Madre de Dios, consérvame un corazón de niño, puro y cristalino como una fuente. Dame un corazón sencillo que no saboree las tristezas;

febrero 14, 2010

A vosotros mis hijos los que cargáis pesadas cruces, os digo que tengáis esperanza en el Señor. Que no desfallezcan vuestras fuerzas, no bajéis los brazos, perseverad en la oración al “Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús”. Miradlo a El y ofrecedle todos vuestros sufrimientos y penas, y así os sentiréis aliviados y confortados por su AMOR.

Oren al Padre que está en los Cielos,

Oren al Padre que está en los Cielos,

Santa María, Madre de Dios, consérvame un corazón de niño, puro y cristalino como una fuente. Dame un corazón sencillo que no saboree las tristezas; un corazón grande para entregarse, tierno en la compasión; un corazón fiel y generoso que no olvide ningún bien ni guarde rencor por ningún mal. Fórmame un corazón manso y humilde, amante sin pedir retorno, gozoso al desaparecer en otro corazón ante tu divino Hijo; un corazón grande e indomable que con ninguna ingratitud se cierre, que con ninguna indiferencia se canse; un corazón atormentado por la gloria de Jesucristo, herido de su amor, con herida que sólo se cure en el cielo.

Meditacion con los mensajes de Nuestra Santisima Madre

31 de Agosto de 1990

Hijos míos:

El Rosario no debe usarse como amuleto de la suerte, mediante el rezo diario del Santo Rosario, invocamos la protección divina y reverenciamos a Dios.

A nuestros queridos jóvenes, les pido que vuelvan sus ojos a Jesús, para salvar al mundo del pecado en que está sumergido.

La oración diaria y sencilla, agrada a Nuestro Señor más que nada.

Rezad todos con gran devoción y se os dará la paz a los espíritus que se prepararán para el Señor.

Os bendeciré. Amén.

18 de Octubre de 1990

María hija mía:

Quiero que reces por la Paz del mundo y que hagas penitencia y se la ofrezcas al Señor tu Dios.

Amén.

23 de Octubre de 1990

( mientras rezaba el rosario)

En este día tuve una visión de la Santísima Madre, toda de blanco de la cabeza a los pies. Primero extendió sus brazos, y de sus manos salieron, luces extraordinariamente blancas y transparentes. Su semblante hermosísimo, estaba intensamente triste y su rostro hacia abajo. Luego juntó sus manos en actitud de oración y mirando hacia arriba, se fue sin pronunciar una sola palabra.

8 de Diciembre de 1990

( estando en oración la Santísima Madre dijo):

“YO SOY MARIA, MADRE DE TODOS LOS DOLORES y NUESTRA SEÑORA DE LAS LAGRIMAS”

Me habló de todas las ofensas que se hacen al Señor permanentemente, y me mostró el Divino CORAZON DE JESUS coronado de espinas.

5 de Enero de 1996

Oren unos por otros mis hijos, recuerden que Dios quiere lo mejor para vosotros. Sean solidarios en la oración con vuestros hermanos que sufren, después  de pedir por vuestras necesidades pidan por otros.

Ustedes no viven solos, por el Amor Infinito de Dios tienen hermanos y deben compartir el Amor y la Paz del Señor.

Bendigan a Dios y bendigan a los hermanos, y así os haréis agradables a los ojos de Dios. Recibiréis grandes beneficios espirituales y la Paz de Dios vendrá a vuestros corazones.

Vivid esto, como os lo enseño.

Amén. Aleluya. Amén. Aleluya.

25 de Mayo de 1996

¡¡Benditos sean mis hijos!!

Hoy he venido a traerles la Bendición y el Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, para que todos os convirtáis.

Os acompañaré en el camino de la purificación, seré la luz que guíe vuestros pasos.

Consagraos al divino Corazón Eucarístico de Jesús y al Inmaculado Corazón de María y veréis brillar la luz en vuestros corazones.

La puerta está abierta mis hijos, venid a Mi y os acompañaré a cruzar el umbral. Gracias por escucharme.

Os amo a todos.

Hoy mientras estaba en oración vi a la Santísima Virgen que con gran esplendor y gloria bajaba del Cielo con Ángeles vestida de blanco, manto azul celeste y velo blanco. Con sus manos juntas en actitud de oración y una leve sonrisa en su hermosísimo rostro.

Mi alma quedó elevada ante la solemnidad de la visión. Frente a la Ssma. Virgen apareció una estrella que brillaba como el sol. La Virgen Santísima se arrodilló en profunda adoración, después solo ví en medio de la luz dorada la SANTA HOSTIA y el Corazón herido de Jesús y la voz de la Ssma. Virgen que decía:

“Bendito y adorado sea el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús”.

“Bendito y adorado sea el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús”.

“Bendito y adorado sea el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús”.

Después de esto la Madre me dijo:

“SOY LA INMACULADA MADRE

DEL DIVINO CORAZON EUCARISTICO DE JESUS”.

Le pregunté:

¿Así quieres ser nombrada?.

y  Ella  dijo:

“Sí,  así me conoceréis”.

Y luego con dulce sonrisa levantó su mano y bendijo ampliamente y ascendió. 13 de septiembre de 1996

Sitio Oficial de Nuestra Santisima Madre

Ora, sonríe y bendice a todos tus hermanos. Que la paz de Dios sea tu permanente compañía.31 de Diciembre de 1996

La Trinidad Santa, está presente en el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús.

Nuestra Santa Madre nos pide que adoremos a Jesus en el Santísimo Sacramento del Altar, diciendo esta oracion:

Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, Yo Confío inmensamente en Tu Misericordia. Te pido humildemente que me des la fe que necesito para abandonarme a tu Infinita Misericordia, por que ya se han agotado mis recursos humanos y ahora sólo me cabe volverme con confianza a tu Infinita Compasión, porque sé que TU no desoirás mi súplica. Aquí estoy Señor a tus pies pidiendo con fervor arregles todas mis cosas y problemas, según tu Amor y beneplácito divino, que sé, será lo mejor para mí, concédeme lo que te estoy pidiendo, si es para bien de mi alma.

¡Toma Señor! Mi problema.

¡Toma, mi corazón ! Yo confío en Tí, Corazón Eucarístico de Jesús.

¡Yo Confío en Tí Corazón Eucarístico de Jesús!

¡Yo Confío en Tí Corazón Eucarístico de Jesús!

Te invito a meditar todos estos mensajes de La Inmaculada Madre del Divino Corazon Eucaristico de Jesús y a consagrarte con este video gentileza de Youtube.





Ayúdanos,Madre, para que nuestro corazón se eleve hacia Vos, como el de un niño. Haz, Madre Nuestra, que nuestro corazón esté radiante de paz, Amén.

enero 29, 2010

Soy todo tuyo María

Virgen María, Madre mía, me consagro a ti

y confío en tus manos toda mi existencia.

Acepta mi pasado con todo lo que fue.

Acepta mi presente con todo lo que es.

Acepta mi futuro con todo lo que será.

Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy, todo lo que he recibido de Dios.

Te confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón.

Deposito en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,

mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.

Custodia mi vida y todos mis actos para que le sea más fiel al Señor y con tu ayuda alcance la salvación.

Te confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos

para que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.

Te confío mi alma

para que tú la preserves del mal.

Hazme partícipe de una santidad igual a la tuya;

hazme conforme a Cristo, ideal de mi vida.

Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud,

para que tú me ayudes a no envejecer en la fe.

Te confío mi capacidad y deseos de amar;

enséñame y ayúdame a amar como tú has amado

y como Jesús quiere que se ame.

Te confío mis incertidumbres y angustias

para que en tu corazón yo encuentre seguridad,

sostén y luz en cada instante de mi vida.

Con esta consagración me comprometo a imitar tu vida.

Acepto las renuncias y sacrificios que esta elección comporta

y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda,

ser fiel al compromiso asumido.

¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta,

dispón de mí y de todo lo que me pertenece,

para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.

¡Oh María! Soy todo tuyo

y todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!

Virgen Maria

Somos tus Hijos, Madre!

La oración y la mortificación deben acompañar a todo apostolado. Solo la gracia puede mover a la voluntad a asentir a las verdades de la fe. Con la ayuda del Señor superamos los obstáculos.

La vida de fe de un cristiano corriente lleva, en muchas ocasiones, a un flujo continuo de adquisición y transmisión de la fe: Os entrego lo que recibí, decía San Pablo a los cristianos de Corinto. La fe de la Iglesia es fe viva, porque es continuamente recibida y entregada. De Cristo a los Apóstoles, de estos a sus sucesores. Así, hasta hoy: resuena siempre idéntica a sí misma en el Magisterio vivo de la Iglesia. La doctrina de la fe es “recibida y entregada” por la madre de familia, por el estudiante, por el empresario, por la empleada de comercio… ¡Qué buenos altavoces tendría el Señor si nos decidiéramos todos los cristianos –cada uno en su sitio– a proclamar su doctrina salvadora, como hicieron nuestros hermanos en la fe! Id y enseñad…, nos dice a todos el mismo Cristo. Se trata de la difusión espontánea de la doctrina, de modo a veces informal,  que realizaron los primeros cristianos: de familia a familia; entre compañeros del mismo trabajo, entre vecinos, entre los padres de un colegio; en los barrios, en los mercados, en las calles. El trabajo, la calle, el colegio profesional, la Universidad, la vida civil… se convierten entonces en el cauce de una catequesis discreta y amable, que penetra hasta lo más hondo de las costumbres de la sociedad y de la vida de los hombres. “Créeme, el apostolado, la catequesis, de ordinario, ha de ser capilar: uno a uno. Cada creyente con su compañero inmediato.

“A los hijos de Dios nos importan todas las almas, porque nos importa cada alma”. ¡Cómo conmoverán el corazón de Dios esas madres, sin tiempo muchas veces, que pacientemente explican las verdades del Catecismo a sus hijos… y quizá a los hijos de sus vecinas y amigas! ¡O el estudiante que se traslada al barrio, quizá lejano, para explicar las mismas verdades…, aunque tenga que esforzarse para preparar el examen que tiene a los pocos días y en el que ha de sacar buena calificación!

Ahora, cuando en tantos lugares y con tantos medios se ataca la doctrina de la Iglesia, es necesario que los cristianos nos decidamos a poner todos los medios para adquirir un conocimiento hondo de la doctrina de Jesucristo y de las implicaciones de estas enseñanzas en la vida de los hombres y en la sociedad. Amar a Dios con obras significará en muchos casos dedicar el tiempo oportuno a esa formación: estudio, esmero en la lectura espiritual, estar atentos en las charlas de formación que oímos… Aprovechar también esos días de descanso, en los que se puede disponer de más tiempo. Amar a Dios con obras será apreciar esas verdades, que tienen su origen en el mismo Cristo, como un tesoro que hemos de amar y meditar con frecuencia. Nadie da lo que no tiene: y para dar doctrina hay primero que tenerla.

Hemos de empezar por pedirle al Señor que nos aumente la fe:, haz que yo crea más y más en Ti, suplicamos en el himno eucarístico de Santo Tomás de Aquino. De este modo podremos decir, también con palabras de este himno: “creo todo lo que me ha dicho el Hijo de Dios; nada es más verdadero que esta Palabra de verdad”. Con una fe robustecida, nos dispondremos a ser instrumentos en manos del Señor, que concede la luz a las mentes oscurecidas por la ignorancia y el error. Solo la gracia de Dios puede mover la voluntad para asentir a las verdades de la fe.

Por eso, cuando queremos atraer a alguno a la verdad cristiana, debemos acompañar ese apostolado con una oración humilde y constante; y, junto a la oración, la penitencia: una mortificación, quizá en detalles pequeños referentes al trabajo, a la vida familiar…, pero sobrenatural y concreta.

Ante las barreras que algunas veces encontraremos en ambientes difíciles, y ante obstáculos que puedan parecer insuperables, nos llenará de optimismo recordar que la gracia del Señor puede remover los corazones más duros, que es mayor la ayuda sobrenatural cuanto mayores sean las dificultades que encontremos.

Señor, ¡enséñanos a darte a conocer! También hoy las muchedumbres andan perdidas y necesitadas de Ti, ignorantes y tantas veces sin luz y sin camino. Santa María, ¡ayúdanos a no desaprovechar ninguna ocasión en la que podamos dar a conocer a tu Hijo Jesucristo!, ¡guíanos para que sepamos ilusionar a otros muchos en esta noble tarea de difundir la Verdad!

Oremos:

Ven Espíritu Santo, mora en mí

*      Espíritu Santo ilumínanos y santifícanos

*      María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos

*      María, Madre de Gracia y Madre de Misericordia en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora

*      Virgen Santísima no permitáis que vivamos ni muramos en pecado mortal

*      Por las ánimas benditas del purgatorio, te suplicamos Señor que les des el descanso eterno
por tu Bendita  Pasión

*      Santos Ángeles de la Guarda velad sobre nosotros

Ave Maria Purisima Sin Pecado Concebida.

Dios Te Salve Maria llena eres de gracia El Señor es contigo, Bendita eres entre todas las mujeres y Bendito es el Fruto de Tu Vientre Jesús.

Santa Maria Madre de Dios, Ruega por nosotros pecadores, Ahora y en la Hora de Nuestra muerte, Amén.

Adoración Eucarística comunitaria guiada

Rezo del Santo Rosario meditado y con cantos, a cargo del Grupo Magnificat, en San Carlos - Basílica de María Auxiliadora - Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva - Buenos Aires, de 17 a 19 hs.

La Sma. Virgen pide a Mirjana la oración por los no creyentes o – como los llama la Virgen- los que no conocen el amor de Dios:
“Son mis hijos. Sufro por ellos. No saben lo que les espera. Deben orar más por ellos… Éste es tiempo de gracia y conversión. Es necesario aprovecharlo bien” (25/10/85).

“Ángel mío, ruega por los no creyentes… Éste es, ¡ahora!, el tiempo de la conversión. Oren por ellos” (15/8/85).

“¡Oren y oren!. Son muchas las personas que abandonaron a Jesucristo,… Esto me hace mucho mal. ¡Si pudiesen convertirse! ¡Cuán numerosos son los incrédulos!”
Junto a la Reina de la Paz oramos los días 2 de cada mes por su intenciones.

Bendito y Alabado Sea El Santisimo Sacramento del Altar, Sea Por Siempre Bendito y Alabado.

Gloria al Padre, al Hijo y Al Espiritu Santo como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos Amén.



¡Queridos hijos! En este día de alegría los llevo a todos ante mi Hijo Rey de la Paz, para que Él les dé su paz y bendición. Hijitos, compartan esa paz y bendición en amor con los demás.

diciembre 28, 2009

Maria Nuestra Madre Santisima nos habla y nos llama a orar junto a Ella en este nuevo nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo

Mensaje del dia 25 de Diciembre de 2009

¡Queridos hijos! En este día de alegría los llevo a todos ante mi Hijo Rey de la Paz, para que Él les dé su paz y bendición. Hijitos, compartan esa paz y bendición en amor con los demás. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Aparición anual a Jakov del 25 de diciembre

La Virgen vino también hoy con un vestido dorado y con el Niño Jesús en brazos. La aparición comenzó a las 14:35, duró 12 minutos y dio el siguiente mensaje:

¡Queridos hijos! Todo este tiempo en que Dios, de manera especial me ha permitido estar con ustedes, deseo guiarlos por el camino que conduce a Jesús y a vuestra salvación. Hijitos míos, solamente en Dios pueden encontrar la salvación, y por eso, especialmente en este día de gracia, con el Niño Jesús en brazos, los invito a que le permitan a Jesús que nazca en sus corazones. Solamente con Jesús en el corazón, pueden emprender el camino de la salvación y de la vida eterna. Gracias por haber respondido a mi llamado.

Mensaje del dia 2 de Diciembre de 2009, dado por medio de Mirjana

Queridos hijos, en este tiempo de preparación y de gozosa espera, yo, como Madre, deseo indicarles qué es lo más importante para vuestra alma. ¿Puede mi Hijo nacer en ella? ¿Está por el amor purificada de mentiras, soberbia, odio y maldad? ¿Ama vuestra alma por encima de todo a Dios como Padre y al hermano en Cristo? Yo les indico el camino que elevará vuestra alma a la completa unión con mi Hijo. Deseo que mi Hijo nazca en vosotros. ¡Qué alegría sería para mí, Madre! Gracias.

visite el sitio de los mensajeros de la reina de la Paz en el siguiente link www.mensajerosdelareinadelapaz.org

Yo necesito de ustedes.
Los llamo y les pido vuestra ayuda. Reconcìliense con ustedes mismos, con Dios y con vuestro pròjimo, después, ayùdenme. Conviertan a los incrédulos.
Enjugen las làgrimas de mi rostro

La unión con María ofrece a los más pobres los frutos de la unión mística que sólo encontramos en las séptimas moradas: la infancia espiritual, la intimidad con la vida trinitaria, el deseo intenso de sufrir en unión con la pasión redentora de Cristo, el total abandono a la voluntad de Dios y gracias de intimidad casi constantes.

Tradicionalmente la vida de unión con María, unida a Dios, se manifiesta como una luz que Dios concede al final de la noche del espíritu, como un grado suplementario y más íntimo de la unión.

Por la consagración al Corazón Inmaculado de María, el más sencillo de hijos de la Virgen goza de las ternuras y de los auxilios reservados habitualmente al novio o al esposo.

Consagrar y sacrificar significan etimológicamente lo mismo: hacer sagrado por medio de una ofrenda a Dios. La finalidad de la consagración es la de sacrificarse totalmente por amor, pero en el Corazón de María, esto es, de la manera más dulce y tierna.

Todo aquello que no podemos cargar nosotros mismos se lo ofrecemos a ella, para que al igual que en el sacrificio de la Misa, por la consagración, el amargo pan de la miseria se convierta en dulce pan de ángeles. Cuando se comprende este principio redentor, concebido por la Sabiduría divina, se tiene ansias de colaborar con la Virgen en la consagración de sí mismo y del mundo como lo ha hecho de manera tan explícita Juan Pablo II al retirarse de Czestochowa:

“Madre de la Iglesia, nuevamente me consagro a ti, a tu maternal esclavitud de amor: ¡Totus tuus! ¡Soy todo tuyo! ¡Te consagro toda la Iglesia, donde quiera que esté, hasta las extremidades de la tierra! Te consagro la humanidad; te consagro todos los seres humanos, mis hermanos; todos los pueblos y todas las naciones. Te consagro Europa y todos los continentes. Te consagro Roma y Polonia unidas a través de tu servidor por un nuevo lazo de amor, ¡Oh Madre, dígnate aceptar esta consagración! ¡Oh Madre, no nos abandones! ¡Oh Madre, guíanos!”

La palabra de Jesús debe interpelarnos de una manera imperiosa: al final de los tiempos el amor de un gran número se enfriará (Mt 24,12). La finalidad de la consagración es que seamos capaces, entregándonos al Corazón de María, de llegar a amar con un amor divino.

Además de la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica, los dos libros indispensables para la formación de un cristiano para los tiempos que se avecinan, son, sin ninguna duda, el Tratado de la verdadera devoción a María de san Luis María Grignion de Montfort (que será citado en el retiro bajo las siglas VD o SM para el Secreto de María), e Historia de un Alma de santa Teresita del Niño Jesús, proclamada doctora de la Iglesia el 19 de octubre de 1979. Teresita viene a completar las enseñanzas de Grignion de Montfort mostrando que el caminito por el cual triunfa la misericordia forma parte del secreto de Dios para los últimos tiempos.

Para información sobre el libro, ver  en Material de Difusión la sección Libros

Para información sobre el Retiro de Consagración, puede escribirse a:

cmariareina@mensajerosdelareinadelapaz.org

para mas informacion acerca de la comunion de Maria

hacer click aquí

oremos

Soy todo tuyo María

Virgen María, Madre mía, me consagro a ti

y confío en tus manos toda mi existencia.

Acepta mi pasado con todo lo que fue.

Acepta mi presente con todo lo que es.

Acepta mi futuro con todo lo que será.

Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy,

todo lo que he recibido de Dios.

Te confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón.

Deposito en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,

mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.

Custodia mi vida y todos mis actos

para que le sea más fiel al Señor

y con tu ayuda alcance la salvación.

Te confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos

para que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.

Te confío mi alma

para que tú la preserves del mal.

Hazme partícipe de una santidad igual a la tuya;

hazme conforme a Cristo, ideal de mi vida.

Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud,

para que tú me ayudes a no envejecer en la fe.

Te confío mi capacidad y deseos de amar;

enséñame y ayúdame a amar como tú has amado

y como Jesús quiere que se ame.

Te confío mis incertidumbres y angustias

para que en tu corazón yo encuentre seguridad,

sostén y luz en cada instante de mi vida.

Con esta consagración me comprometo a imitar tu vida.

Acepto las renuncias y sacrificios que esta elección comporta

y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda,

ser fiel al compromiso asumido.

¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta,

dispón de mí y de todo lo que me pertenece,

para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.

¡Oh María! Soy todo tuyo

y todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!

Súplica a Dios

La Sma. Virgen le dictó la siguiente oración a Jelena el 22/6/85, aconsejándole que la recitasen en su grupo de oración:

Oh, Dios, nuestro corazón está en profunda oscuridad,

a pesar de nuestra unión a tu Corazón.

Nuestro corazón se debate entre Vos y satanás.

¡No permitas que eso ocurra!

Todas las veces que el corazón está dividido

entre el bien y el mal,

que sea iluminado por tu luz

y que reencuentre la unidad.

No permitas nunca

que en nosotros haya dos amores,

que puedan en nosotros coexistir dos creencias.

Que nunca cohabiten en nosotros

la mentira y la sinceridad,

el amor y el odio,

la honestidad y la deshonestidad,

la humildad y el orgullo.

Ayúdanos, en cambio,

para que nuestro corazón se eleve hacia Vos, como el de un niño.

Haz, Señor, que nuestro corazón esté radiante de paz

y que de ella tenga siempre nostalgia.

Haz que puedan habitar en nosotros

tu santa voluntad y tu amor.

Que deseemos, al menos algunas veces, ser tus hijos.

Y cuando, Oh Señor, deseemos ser tus hijos,

acuérdate de nuestros pasados deseos

y ayúdanos a nuevamente acogerte.

Te abrimos nuestros corazones

para que viva en nosotros tu santo amor.

Te abrimos nuestras almas

para que sean tocadas por tu santa misericordia,

que nos ayudará a ver claramente todos los pecados,

y nos hará comprender

que es el pecado el que nos hace impuros.

Deseamos, Dios, ser tus hijos

humildes y devotos,

para poder volvernos

tus hijos amados y sinceros,

así como el Padre quiere de nosotros.

Jesús, hermano nuestro, ¡ayúdanos!

a que obtengamos del Padre su bondad

y a que seamos buenos hacia Él.

Ayúdanos, Oh Jesús,

a comprender bien lo que Dios nos da,

porque a veces renunciamos a hacer

una buena acción, casi como si fuese un mal para nosotros.

Recuerda estas consideraciones acerca de la oracion;

El primer requerimiento de la oración es el silencio. Las personas de oración son personas de silencio.
La oración no es pedir. La oración es ponerse uno mismo en las manos de Dios, a disposición suya, y escuchar Su voz en la profundidad de nuestros corazón.

Hay mucha gente que, para no orar, utilizan la excusa de que la vida es tan agitada que las aparta de la oración. Esto no puede ser. La oración no necesita que interrumpamos nuestro trabajo sino que continuemos trabajando como si fuera una oración. No es necesario estar siempre meditando, ni conscientemente experimentar la sensación de que estamos hablando con Dios, no importa cuán bello esto pueda ser. Lo que importa es estar con Él, vivir con Él, en Su voluntad. Amar con un corazón puro, amar a todos, especialmente amar al pobre, es oración de 24 horas al día.
La oración hace más grande a tu corazón, hasta que es capaz de contener el don de Dios mismo.

De la Madre Teresa de Calcuta: “Con mis propias palabras”.




¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia, los invito a todos a renovar la oración en sus familias. Prepárense con alegría para la llegada de Jesús.

diciembre 23, 2009

Mensaje del dia 2 de Diciembre de 2009

Queridos hijos, en este tiempo de preparación y de gozosa espera, Yo como Madre, deseo mostraros lo que es más importante: vuestra alma. ¿Puede nacer en ella Mi Hijo? ¿El amor, os ha purificado de la mentira, de la soberbia, del odio y de la maldad? ¿Amas tu alma, sobre todas las cosas, a Dios como Padre y al prójimo en Cristo? Yo os muestro el camino que elevará vuestra alma a la unión plena con Mi Hijo. Deseo que Mi Hijo nazca en vosotros. ¡Qué alegría para mí, la Madre! ¡Os lo agradezco!

Inmaculada Madre Mía, me alegro contigo al verte enriquecida con tanta pureza por parte de Dios y quiero dar gracias al Creador por haberte preservado de toda mancha de pecado, como lo creo firmemente. Y estoy siempre dispuesto a defender la gran verdad de que has sido concebida sin mancha de pecado original.

Quisiera que todo el mundo te admirara y te alabara, como la Aurora que anuncia la llegada del Sol, que es Jesucristo; como el Arca de la Nueva Alianza, que se salvó del naufragio de la mancha del pecado original, como la Paloma sin mancha y blanquísima, como el Huerto cerrado al cual no han logrado llegar los enemigos del alma, como la Fuente Sellada que no ha sido contaminada, como el blanco lirio que floreció entre las espinas, pues en medio de tantas gentes manchadas con el pecado, tu naciste y te conservaste siempre blanca, pura y completamente amiga del Divino Creador.

Permíteme que te alabe con las palabras pronunciadas por el mismo Dios: “Toda hermosa eres tú, y en ti no hay mancha alguna”. Oh amabilísima e Inmaculada María: tu que eres tan bella ante los ojos de Dios, no dejes de mirar con compasión a las asquerosas llagas de mi pobre alma. Mírame con compasión y ayúdame a curarme de las llagas de mis pecados. Tú que eres un imán que atrae los corazones, atráeme también a mí hacia tu corazón maternal. Tú que desde el primer momento de la vida apareciste tan completamente pura y tan agradable a Dios, ruega por mi que no sólo nací con la mancha del pecado original sino que durante toda mi vida he venido manchando mi alma con tantas culpas y pecados. Dios que te eligió como Hija predilecta del Padre, y Madre Santísima del Hijo y Sagrario del Espíritu Santo, y por eso te libró de toda mancha de pecado y te demostró más amor que a toda otra creatura, ¿qué favor o gracia que pidas para nosotros te podrá negar? Virgen Inmaculada: ¡tienes que ayudarme a salvarme!

Por eso te digo con San Felipe Neri: haz que yo siempre me acuerde de Ti, y Tú nunca te olvides de mi. Me parece que faltaran mil años todavía para poder contemplar tu hermoso rostro maternal en el cielo, para empezar a amarte y alabarte en el Paraíso como a la más buena de las madres, mi madrecita, mi Reina, mi gran benefactora, la más bella, la más amable, la más pura, la siempre Inmaculada Virgen María. Amén.

Madre, dame Tu mano y no me sueltes,
Déjame apoyarme en Ti al andar,
Enséñame el camino que sólo me conduzca
A Tu Hijo con quien anhelo un día estar.

Pídele a El que perdone mis falencias,
Mi falta de paciencia, también de piedad,
Que me dé fuerzas para sobrellevar el peso
De las injusticias que me hacen a menudo llorar.

Enjuga mis lágrimas con Tu dulzura de siempre,
Cubre con Tu manto mis penas y ansiedad,
Regálame la paz que de Tus ojos mana
Y muéstrame las huellas del amor y la humildad.


Hijitos, que sus corazones sean

puros y acogedores, para que el

amor y el calor comiencen a fluir a

través de ustedes, en cada corazón

que está lejos de Su amor. Hijitos,

sean mis manos extendidas, manos

de amor para todos aquellos que se

han perdido, que no tienen más fe

ni esperanza. ¡Gracias por haber

respondido a mi llamado!

Mensaje dado el 25 de Noviembre de 2009


23 de diciembre de 1996


Mis hijitos amados:
El Niño Dios está al alcance de todos.
Recibidlo con alegría y sin dobleces.
Bendecid al Padre del Cielo.
Glorificad a Dios Niño presente en la Sagrada Comunión.
¡Benditos sean todos!
Amén. Amén. Amén.

Mensaje dado por la Santisima Virgen María
Salta – Argentina

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de Navidad, te rogamos que tu Hijo, que se encarnó en las entrañas de la Virgen María y habitó entre nosotros, nos haga sentir su amor y su misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Muy pronto llegará el Señor, que domina los pueblos, y será llamado Enmanuel, porque tendremos a “Dios con nosotros”.

Que nos encuentre unidos en la oracion, Oremos todos los dias.

La Virgen se da del todo a lo que Dios le pide. En un momento sus planes personales –los tendría– quedan en un rincón para hacer lo que Dios le propone. No puso excusas. Desde el primer momento, Jesús es el ideal único y grandioso para el que vive.

Nuestra Señora manifestó una generosidad sin límites a lo largo de toda su existencia aquí en la tierra. De los pocos pasajes del Evangelio que se refieren a su vida, dos de ellos nos hablan directamente de su atención a los demás: fue generosa con su tiempo para atender a su prima Santa Isabel hasta que nació Juan2; estuvo preocupada por el bienestar de los demás, como nos muestra su intervención en las bodas de Caná Jn 2, 1. Fueron actitudes habituales en Ella. Mucho tendrían que decirnos sus paisanos de Nazaret de los incontables detalles de María con ellos en la convivencia diaria.

La Virgen no piensa en sí misma, sino en los demás. Trabaja en las faenas de la casa con la mayor sencillez y con mucha alegría; también con gran recogimiento interior, porque sabe que el Señor está en Ella. Todo queda santificado en la casa de Isabel por la presencia de la Virgen y del Niño que va en su seno.

En María comprobamos que la generosidad es la virtud de las almas grandes, que saben encontrar la mejor retribución en el haber dado: habéis recibido gratis, dad gratis. La persona generosa sabe dar cariño, comprensión, ayudas materiales…, y no exige que la quieran, la comprendan, la ayuden. Da, y se olvida de que ha dado. Ahí está toda su riqueza.

Ha comprendido que es mejor dar que recibir ,Hech 20, 35.  Descubre que amar “es esencialmente entregarse a los demás. Lejos de ser una inclinación instintiva, el amor es una decisión consciente de la voluntad de ir hacia los otros. Para poder amar de verdad conviene desprenderse de todas las cosas y, sobre todo, de uno mismo, dar gratuitamente… Esta desposesión de uno mismo  es fuente de equilibrio. Es el secreto de la felicidad”.

El dar ensancha el corazón y lo hace más joven, con más capacidad de amar. El egoísmo empobrece, hace el propio horizonte más pequeño. Cuanto más damos, más nos enriquecemos.

A la Virgen le suplicamos hoy que nos enseñe a ser generosos, en primer lugar con Dios, y luego con los demás, con quienes conviven o trabajan junto a nosotros, con quienes nos encontramos en las diversas circunstancias de la vida. Que sepamos darnos en el servicio a los demás, en la vida ordinaria de cada día.



Hijitos, sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza.

noviembre 30, 2009

Oremos Juntos como hermanos

“Hermanos –nos dice San Bernardo–, a vosotros, como a los niños, Dios revela lo que ha ocultado a los sabios y entendidos: los auténticos caminos de la salvación. Meditad en ellos con suma atención. Profundizad en el sentido de este Adviento. Y, sobre todo, fijaos quién es el que viene, de dónde viene y a dónde viene, para qué, cuándo y por dónde viene. Tal curiosidad es buena. La Iglesia universal no celebraría con tanta devoción este Adviento si no contuviera algún gran misterio”.

Salgamos con corazón limpio a recibir al Rey supremo, porque está para venir y no tardará, leemos en las antífonas de la liturgia.

Santa María, Esperanza nuestra, nos ayudará a mejorar en este tiempo de Adviento. Ella espera con gran recogimiento el nacimiento de su Hijo, que es el Mesías. Todos sus pensamientos se dirigen a Jesús, que nacerá en Belén. Junto a Ella nos será fácil disponer nuestra alma para que la llegada del Señor no nos encuentre dispersos en otras cosas, que tienen poca o ninguna importancia ante Jesús.

Mensaje de Maria del dia 25 de Noviembre de 2009

¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia, los invito a todos a renovar la oración en sus familias. Prepárense con alegría para la venida de Jesús. Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de Su amor. Hijitos, sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Comentario

“En este tiempo de gracia, los invito a todos a renovar la oración en sus familias”

La Santísima Virgen primero nos vuelve a recordar que éste es tiempo de gracia. Precisamente, por ser tiempo de gracia se aparece y nos da estos mensajes que van marcando nuestro camino. Inmediatamente después nos pide renovar la oración en familia, es decir hacerla nueva, profunda, como la que hemos experimentado comunitariamente en Medjugorje o que ha nacido de un encuentro con la gracia, que la Reina de la Paz viene a traernos.

A este punto deberíamos decir que Medjugorje es más que un lugar. Son muchas las personas que no han ido y que quizás no puedan hacerlo en el futuro, pero que viven esta espiritualidad: la de seguir los mensajes de la Madre de Dios, porque saben en su corazón, con la certeza de la fe, que Ella verdaderamente les está hablando.

Así como hay fieles al llamado de la Santísima Virgen en Medjugorje que no han salido de sus casas, también puede haber entre nosotros quienes hemos estado y poco o nada hayamos cambiado. Éste es el misterio de la libertad del hombre y de la resistencia que pueda oponer a la gracia de Dios.

Importante es, por tanto, la apertura de corazón y también la humildad. Si cierto es que a Medjugorje o al mensaje debemos aproximarnos en la humildad y abiertos al don por recibir, más importante es que regresemos o nos vayamos transformando en personas aún más humildes y acogedoras.

Nuestra Madre quiere que hagamos nueva nuestra oración o porque la habíamos dejada arrinconada dándole el último espacio y tiempo (y eso cuando lo hay) o porque la hemos ignorado.

Orar es primordial, es la actividad primera en el tiempo de nuestra vida. La oración debe abrir el día, empezando por la entrega de la jornada a Dios y el pedido que llene nuestros vacíos con su gracia y bendición, y debe acompañarnos durante las distintas horas hasta el momento del descanso.

Pero, no es la oración en abstracto a la que va dirigida el mensaje sino –y éste es ahora el punto- a la familia que debe orar en unidad.

¡Qué bueno es romper la inercia de la rutina, apagar el televisor, hacer caso omiso, por ejemplo, al telenoticiero y toda la familia ponerse a rezar el Rosario!

No por muy sabido y antiguo, aquel adagio “la familia que reza unida permanece unida” ha perdido actualidad o certeza. Es más cierto y comprobable que nunca.

Importante es que todos estén de acuerdo en rezar juntos, pues a nadie se lo debe forzar. Y a los niños, que ellos sí deben obedecer, no conviene agobiarlos con muchas oraciones.

Sabemos que en muchas familias resulta extremadamente difícil que padres e hijos adolescentes convengan en tener una oración conjunta. Sin embargo, con buenas maneras y buena voluntad, se podría al menos llegar a rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria con ellos. Y si aún así no fuese esto posible, pues rezar por y en lugar de los que se oponen. Basta un solo miembro que reza por todos para que esa oración tenga valor de oración familiar.

Tengamos siempre en cuenta que ante las negativas y aún en el caso de soledad nunca hay que desesperar ni quejarse. La desesperación refleja falta de fe en la Omnipotencia de Dios, y la queja aleja aún más a quienes se pretende integrar. 

“Prepárense con alegría para la venida de Jesús. Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores…”

Nuestra amadísima Reina de la Paz, como Madre de la Iglesia que es, siempre respeta y sigue el tiempo litúrgico y por eso ahora, al iniciar este tiempo de Adviento, nos invita a prepararnos con alegría para la Navidad.

Adviento es tiempo de espera y de esperanza. Con toda la Iglesia nos preparamos al encuentro de la Navidad, haciendo memoria de la primera venida de nuestro Señor, encarnado en la Virgen y nacido en Belén de Judá, y alzamos la mirada en la esperanza del mismo Señor que vendrá en gloria y majestad. Por eso, a través de todos los siglos clamamos: “¡Ven Señor Jesús!” “No tardes en venir”.

Nuestra alegría es porque creemos en Jesús, como Hijo de Dios y Salvador nuestro, que una vez vino en el despojamiento, la humildad y el dolor, a quien pocos lo reconocieron y aún hoy lo reconocen. Nuestra alegría es porque Aquél que hace más de 2000 años se encarnó, Dios Todopoderoso y de eterna misericordia, es el mismo que está con nosotros –según su promesa- hasta el fin del mundo en cada Eucaristía.

Nuestra alegría es plena porque nuestra fe lo reconoce y alimenta nuestra esperanza en su segunda venida, cuando por todos será visto regresando en poder y majestad.

Pero, tal alegría, para ser verdadera y permanente debe brotar de la pureza y la amplitud del corazón. Ya que bienaventurados seremos y grande será nuestra dicha en la medida que puro sea nuestro corazón, porque veremos a Dios con los ojos de la fe (Cf. Mt 5:8).

Todo lo malo que nace del corazón lo hace impuro y todo lo que lo cierra impide el acogimiento y por tanto el amor y su fruto que es la alegría.

Corazón puro es el que, como María, acoge la Palabra y la practica hasta sus últimas consecuencias.

Dice el Eclesiástico: “Hijo, si te decides a servir al Señor prepárate para la prueba” (Ecl. 2:1). Las pruebas que Dios nos envía o los males que atravesamos por nuestra culpa o circunstancia, siempre que no nos separemos del Señor, son de purificación.

Ante el mal que cometemos la Iglesia -que dispone de todos los medios de salvación- nos ofrece -siempre que acudamos arrepentidos a la búsqueda del perdón- purificarnos, reconciliándonos con Dios y también con las otras personas a las que hemos dañado, por medio del sacramento penitencial y la reparación a la que nos compromete.

La gracia divina está siempre pronta a restaurarnos y rescatarnos por medio de la Iglesia.

Un corazón puro es necesariamente sencillo, humilde, misericordioso y acogedor. Es el que desea liberarse del pecado, amar cada vez más y mejor, y anhela vivir la paz de Dios.

El juicio condenatorio y acusador, la soberbia y el orgullo, y la falta de perdón cierran al corazón del hombre y lo vuelven impuro porque no es ni misericordioso, ni humilde, ni acogedor.

El que no acoge a quien está próximo, el que emite juicios inapelables sobre los demás, el que proyecta sus miedos, hace de su imágenes abstractas y de sus prejuicios su propia realidad y siendo esclavo del error no puede experimentar alegría ni paz permanente ni está preparado para recibir el amor de Dios. Por eso, todos debemos confrontarnos con nuestra realidad y ver hasta dónde nuestro corazón es puro y acogedor. Seguramente todos, también, descubriremos, en sincero examen de conciencia, que mucho nos falta para aproximarnos al pedido de la Santísima Virgen. Sobre esas falencias debemos trabajar para poder cumplir con lo que Ella nos pide y prepararnos con alegría al encuentro del Señor. 

“Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de Su amor”

Como exhortaba san Juan en su primera carta, no se ama de boca y con palabras sino con obras y según la verdad. Si no amas a tu hermano a quien ves no puedes amar a Dios a quien no ves, porque lo desconoces (Cf. 1 Jn 4:20).

Dicho de otro modo, si no nos abrimos acogiendo primero a nuestros amigos y familiares y luego a los demás, si guardamos rencores y albergamos sentimientos negativos, si nuestras actitudes son carentes de misericordia, de perdón o de desprecio o de suficiencia, no correrá el amor por nosotros, y seremos incapaces de dar a otros lo que sí recibimos de Dios, pero que con nuestras actitudes pecaminosas hemos bloqueado y estancado. No podremos entonces dar amor.

Tendremos primero que aceptar acercarnos a la misericordia de Dios y anhelar tener un corazón como el suyo, manso y humilde, para luego con ese corazón amante llegar a los que están alejados del amor de Dios. 

“Hijitos, sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza”

Porque en Medjugorje aparece la Virgen, acuden hijos de todas partes del mundo quienes, regresando a sus lugares, extienden la gracia recibida a sus parroquias y ambientes. Todos ellos, los que fueron y regresaron, así como los que recibieron gracias sin moverse de su lugar, son las manos tendidas con amor de la Virgen Santísima hacia todos aquellos que deambulan extraviados por la vida porque nula es su fe y perdida su esperanza.

La prolongación de las manos extendidas de nuestra Madre son las que se alzan en alabanza a Dios por los que no lo alaban; las que se juntan en súplica intercediendo por los que no conocen su amor; las que acogen y que abrazan al perdido y herido por la vida; las que acarician al que no ha conocido el amor en esta tierra; las que aprietan y sujetan fuertemente para unir y sellar lo que peligra dividirse y quebrarse; las que dan palmadas para reconfortar al desconsolado; las que se tienden para alzar al caído; las que sostienen a la vida recién nacida y a la madre que había decidido abortar; las que tienden puentes de amistad y comprensión donde hay odio e incomunicación; las que dan de comer en la boca al anciano abandonado y desilusionado de todo; las que enjugan las lágrimas del que está triste y deprimido; las que trazan la señal de la cruz sobre la frente de la joven con sida que ha sido rechazada por los suyos y vive de limosnas en la calle; las que se abren siempre dadivosas; las que empuñan el Rosario; las que sueltan la piedra y se abren al perdón. Manos que acarician y bendicen, que dan y reciben, que abrazan y sostienen,  manos que expresan amor.

¡Gracias, Madre nuestra, por llamarnos, por contar con nosotros, pobres hijos tuyos pecadores, porque tu presencia de amor nos alienta y purifica y nos enseña a ser pequeños para ser grandes ante Dios!

P. Justo Antonio Lofeudo

Las personas cuando visitan Medjugorge o  un Santuario Santo,

Acuden a un llamado y responden rezando, confesándose, adorando al Señor, la mayoría haciendo su primera experiencia de Iglesia, en abandono confiado a la Virgen que los ha convocado para que Dios les dé verdadero sentido a sus vidas cuando le abren el corazón.

El agnóstico que va a Medjugorje no se impresiona tanto porque otros recen sino porque descubre una presencia, la misma que lo ha estado invitando. Generalmente no sabe porqué llegó hasta ahí y de pronto descubre que nuestra religión es la verdadera: que Dios existe, que Jesucristo es el Salvador y es Dios, el hijo de la Virgen María y que Ella está precisamente en ese lugar. De un modo misterioso y repentino se le empieza a develar la fe católica y a descubrir los sacramentos y la necesidad imprescindible que tiene de ellos. Comprende que la Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo y se siente Iglesia, y la abraza, la ama y la defiende. Y se le hace conciente también que la realidad no está limitada por sus sentidos y su razón sino que hay otra realidad mucho más profunda, trascendente, que da respuestas a lo que hasta ayer para él era motivo angustioso del absurdo: la vida humana y la muerte.

En Medjugorje se reza, queridos hermanos, y se descubre quién es la que viene a visitarnos por la presencia fuerte del Espíritu Santo (Cf. Lc 1:41-43). No es la voluntad de rezar la que atrae a la gracia sino la gracia la que hace que recemos y recemos con el corazón y añoremos esas experiencias cuando no estamos allí.

Que nada de lo malo, hecho o denunciado, nos haga perder el equilibrio y la gracia y que nunca las sombras nos oculten la luz, la inmensa luz que -desde hace casi 30 años- se irradia desde Medjugorje a todo el mundo.

P. Justo Antonio Lofeudo

Si amas a Maria te invito a que difundas sus mensajes o a rezar por tu hermano incluso aquel que te ha tratado mal, te invito a que formes un grupo de oracion por la paz del mundo en honor a Jesus y Maria en tu parroquia, en tu escuela, te sorprenderias cuanto te nesecitan alli, Si deseas el bien para ti, primero debes trabajar para que otros esten bien en gracia con Dios, cuando Maria vea tu humilñlacion, como hijo, que pide por su projimo, no podrá jamas negarse a un pedido tuyo si es para bien de tu alma.Hermano que tengas mucha Paz!

Te invito a consagrarte a Jesus por medio de Maria Santisima viendo este video y rezando esta oracion


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