Haz que la llama de tu Corazón, oh María, descienda sobre todos los hombres.

¡Queridos hijos! También hoy estoy con ustedes y los miro y los bendigo, y no pierdo la esperanza de que este mundo cambie para bien y la paz reine en los corazones de los hombres. La alegría reinará en el mundo porque se han abierto a mi llamado y al amor de Dios. El Espíritu Santo está cambiando a una multitud que ha dicho sí. Por eso deseo decirles: gracias por haber respondido a mi llamado.

virgen maria

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor por nosotros.


“La alegría reinará en el mundo porque se han abierto a mi llamado y al amor de Dios”

Aquí está la razón de porqué el mensaje es particularmente alentador y consolador. La razón es que estamos abriéndonos a sus mensajes de salvación, al amor de Dios. Es decir que no somos meros lectores de los mensajes. Los estamos poniendo en práctica, estamos viviendo lo que nos viene pidiendo.

Y cuando nos abrimos a la acción de Dios, cuando le decimos que sí a Dios, a través de la entrega a María Santísima, el “Espíritu Santo nos cambia”, obra la conversión en nosotros y nosotros, nos dice, somos muchos. Esta multitud que se va dejando convertir por Dios se va multiplicando, porque cada uno a su vez se vuelve instrumento de conversión de otros.

Bien podemos imaginar la despedida que nos hace la Madre de Dios con lágrimas de alegría en sus celestiales ojos:
“Por eso deseo decirles: gracias por haber respondido a mi llamado”

Ante una noticia como la de este mensaje, ante una alegría tan grande de nuestra Madre y Señora, cómo no vamos nosotros también a estar contentos. Ella refuerza nuestra esperanza. Un horizonte de luz se abre frente a nuestras vidas. Un horizonte de luz en medio de las tinieblas del mundo.Nada debemos temer porque nuestra Madre Santísima está con nosotros. Desde hace casi treinta años está con nosotros de una manera nueva para prepararnos y acompañarnos en tiempos que ya se están mostrando particularmente difíciles y duros. Ella nos mira, nos observa no desde la distancia sino desde la cercanía de la Madre que con su mirada atenta cuida de sus hijos para protegerlos o para alzarlos si tropiezan y caen. Ella nos bendice. Su presencia es pura bendición de Dios hacia nosotros.

Si quieres ver el comentario del Padre completo haz click aqui.

 

Oración al Corazón Inmaculado de María:


Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor por nosotros. Haz que la llama de tu Corazón, oh María, descienda sobre todos los hombres.

Nosotros te amamos inmensamente. Imprime el amor verdadero en nuestros corazones.

Haz que nuestros corazones tengan un deseo continuo de Ti.

Oh María, dulce y humilde de corazón. Acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado.

Tú sabes que todos los hombres pecan. Por medio de tu Corazón Inmaculado y materno, haz que seamos sanados de toda enfermedad espiritual.

Haznos capaces de contemplar la bondad de tu Corazón maternal, a fin de que podamos convertirnos por la llama de tu Corazón. Amén.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús:


Oh Jesús, sabemos que Tú eres manso y humilde de corazón y que has ofrecido Tu Corazón por nosotros.

Está coronado de espinas por nuestros pecados. Sabemos que incluso hoy Tú pides por nosotros, a fin de que no nos perdamos.

Jesús, acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado. Por medio de Tu Corazón Sacratísimo, haz que nos amemos unos a otros.

Haz que el odio desaparezca entre los hombres.

Muéstranos Tu amor, todos nosotros Te amamos y queremos que nos protejas con Tu Corazón de Buen Pastor. ¡Entra a cada corazón, oh Jesús! ¡Llama a la puerta de nuestros corazones! Sé paciente y perseverante.

Nosotros seguimos cerrados porque aún no hemos entendido Tu voluntad. Llama continuamente, oh Jesús, y haz que Te abramos nuestros corazones, al menos en el momento en que recordemos Tu Pasión sufrida por nosotros. Amén.

Oración a María Reina de la Paz: ¡María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la Paz! Tú viniste a nosotros para llevarnos a Dios. Alcánzanos la gracia de no sólo decir: ¡Hágase en mí según Tu voluntad!, sino vivirla tal como Tú lo hiciste. Ponemos en Tus manos nuestras manos, a fin de que puedas conducirnos a Jesús en medio de todas las aflicciones y pesares. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén. Rezar el Credo, 7 Padrenuestros, 7 Avemarías y 7 Glorias…

 

Lo que La Virgen Santisima nos pide

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