Dios de misericordia, fortalece nuestra débil condición y, al recordar a la Madre de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, vernos libres de todas nuestras culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Santa Virgen María, no ha nacido en el mundo
ninguna semejante a ti entre las mujeres,
hija y esclava del altísimo y sumo Rey,
el Padre celestial, Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo,
esposa del Espíritu Santo: ruega por nosotros
ante tu santísimo amado Hijo, Señor y maestro.
Gloria al Padre. Como era.

Si tienes interés en peregrinar a Medjugorje y a la Beatificación de Juan Pablo II favor de escribir a Reinadelapaz(arroba)iesvs.org

Orar con el corazón es esta disposición interior, como dice Santa Teresita: “la oración es un grito de amor hacia el cielo”. Tomad tiempo con Dios. La Virgen María dijo: “Hijos, rezad por mis intenciones y yo me encargaré de vuestras preocupaciones, de vuestros dolores”, eso es la verdad.

La oración del corazón es la clave para aprender junto con María a orar. Para ayudarnos a permanecer en el diálogo de amor, lo ideal sería dedicar al menos media hora de oración en silencio a la mañana y media a la tarde.

Jesús inculcaba a sus discípulos que es preciso orar siempre sin desfallecer (Lc 18,1).

Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consagracion a la Virgen Maria del grupo Belen Misionero

Dios y Padre de nuestro salvador Jesucristo, que en María, virgen santa y madre diligente, nos has dado la imagen de la Iglesia; envía tu Espíritu en ayuda de nuestra debilidad, para que perseverando en la fe crezcamos en el amor y avancemos juntos hasta la meta de la bienaventurada esperanza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Aseméjanos a ti, María y enséñanos a caminar

Aseméjanos a ti, María y enséñanos a caminar
por la vida tal como tú lo hiciste: fuerte y digna, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría.
En nosotros recorre nuestro tiempo, preparándolo para Cristo Jesús.

(P.José Kentenich)

 

Rezar el Angeluz (10 años de Indulgencias por cada vez
que se rece e Indulgencia Plenaria
al mes)

 

Se reza las 6 a. m, 12 m y 6 p. m.

Angeluz

A la Mañana

¡Oh, Señora mía! ¡oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra.

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis; a Vos, Señor, lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Invoquemos a Dios por intercesión de María, a quien el Señor colocó por encima de todas las creaturas celestiales y terrenas, diciendo:

Contempla, Señor, a la Madre de tu Hijo y escúchanos.

Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre y ejemplo;
santifícanos por su intercesión.

Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y fuera siempre fidelísima hija tuya,
por su intercesión haz que también nosotros seamos de verdad hijos tuyos y discípulos de tu Hijo.

Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,
por intercesión de María otórganos los frutos de este mismo Espíritu.

Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz y la llenaste de alegría con la resurrección de tu Hijo,
por intercesión de María confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza.


Concluyamos nuestras súplicas con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:



Dios misericordioso, fuente y origen de nuestra salvación, haz que, mientras dure nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos constantemente y podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Liturgia de las Horas

La Oracion de Cada Dia

Padre Kentenich

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