Inmaculada, Reina, Corredentora y Medianera de las gracias.

“Vi a la Virgen Santísima en todo el esplendor de su belleza. Indecible al labio humano. . . . Bañada de luz su figura. Asentaba los pies sobre una media esfera… En sus manos, a la altura del pecho, otra esfera más pequeña. Alzados los ojos al Cielo, noté cómo sus dedos tenían anillos, de los cuales brotaban pequeños haces de luz…. Viendo lo cual, oí una voz que así me dijo: “Figura el globo al mundo entero y a todos y cada uno de los mortales.” “Son los rayos símbolo de cuantas gracias concedo a quienes me las piden”.

OH! Maria sin pecado concebida, rogad por nosotros!

OH! Maria sin pecado concebida, rogad por nosotros!

La noche del 18 de junio del dicho año, 1830, fue Sor Catalina Labouré la elegida por la Virgen Santísima para hacer entrega de sus cartas credenciales a la Venerable Hermana.

“Por la Medalla será María la Reina del universo.”

“El 27 de noviembre de 1830, a las 5 y media de la tarde, estando las novicias en oración, la Virgen Santísima se le aparece de nuevo a Catalina debajo del cuadro de San José (sitio donde está actualmente la Virgen del globo). Primero ve Catalina como dos cuadros vivientes que pasan en fundido encadenado y en los cuales la Virgen está de pie sobre medio globo terráqueo, aplastando sus pies una serpiente.”

« Haz, haz acuñar una medalla según este modelo.
Las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias ».

…Después, se vuelve el cuadro y Catalina ve el reverso de la medalla: arriba, una cruz sobre la letra inicial de María, abajo, dos corazones, uno coronado de espinas, otro atravesado por una espada.

En el mes de diciembre de 1830, estando en oración, vuelve a oir Catalina un “frufru”, esta vez detrás del altar. El mismo cuadro de la medalla se presenta junto al tabernáculo, por detrás.

« Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Virgen Santísima consigue para las personas que le piden…Ya no me verás más ».

Es el final de las apariciones. Catalina comunica las peticiones de la Virgen María a su confesor, el Padre Aladel. Este la acoge muy mal y le prohibe pensar en ello. El choque es duro.

El 30 de enero de 1831, se acaba el seminario. Catalina toma el hábito. Al día siguiente, se va al hospicio de Enghien, fundado por la familia de Orléans, calle de Picpus, n°12, en Reuilly, al Este de París, en un barrio de miserias donde atenderá a los pobres a lo largo de 46 años. Su secreto lo guardará toda la vida para ella.

Capilla Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa en Paris Francia

Santa Catalina, tú has guardado en el silencio la maravillosa gracia de haber visto a la Santísima Virgen. Ruega por mí cuando busco el valorarme en detrimento de los demás

Oh María, Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, tú que tuviste horror al orgullo, ponme la vestidura de la humildad.

Y acuerdate de… (mi intención particular)

Padrenuestro, Ave María, Gloría al Padre…

¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!

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