¡Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden al Inmaculado Corazón de María!

” Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,

yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón

y te consagro mi cuerpo y mi alma,

mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tú quieres que sea,

hacer lo que tu quieres que haga.

No temo, pues siempre estas conmigo.

Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,

con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que este siempre contigo.”

ORACIONES ENSEÑADAS POR EL ANGEL

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

(Los niños rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo)

Lucía ,vidente de Fatima, le habló (a Jesús) de la confesión para los primeros sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: “Sí; todavía con más tiempo, con tal que me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María“.

He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas“.

Nuestra Señora se le apareció con el Niño Jesús quien le dijo:

Ten compasión del corazón de tu Santísima Madre. Éste está cubierto con espinas, con las cuales hombres ingratos lo hieren en cada momento y no hay nadie que las remueva con un acto de reparación.”

Nuestra Señora se mostró también sosteniendo un corazón rodeado con espinas agudas y le dijo:

http://rosarioviviente.org/rosari1.jpgMira, mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, a cada momento, me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme y dí, en mi nombre, que a todos aquéllos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el rosario y me acompañen quince minutos meditando sus misterios con el fin de desagravarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación“.

Aprovechemos la lluvia de gracias y bendiciones que Dios concede a quienes desagravian el Sagrado Corazón de María los primeros sábados de mes.

Oracion a Maria

Madre, dame Tu mano y no me sueltes,
Déjame apoyarme en Ti al andar,
Enséñame el camino que sólo me conduzca
A Tu Hijo con quien anhelo un día estar.

Pídele a El que perdone mis falencias,
Mi falta de paciencia, también de piedad,
Que me dé fuerzas para sobrellevar el peso
De las injusticias que me hacen a menudo llorar.

Enjuga mis lágrimas con Tu dulzura de siempre,
Cubre con Tu manto mis penas y ansiedad,
Regálame la paz que de Tus ojos mana
Y muéstrame las huellas del amor y la humildad.

Maria  les confió tres secretos muy importantes a los pastorcitos de Fatima  los cuales ellos tenían que guardar hasta que Ella decidiera, también predijo darles un gran signo el día de la futura aparición en Octubre.

“Cuando ustedes recen el Rosario, digan después de cada misterio ‘Oh Jesús mío, perdónanos, sálvanos de los fuegos del infierno. Lleva todas las almas al cielo, especialmente aquellas mas necesitadas de tu Misericordia.”

Nuestra Señora le pidió a los niños que rezaran el Rosario y que hicieran reparaciones por los pobres pecadores.

La visita de la Virgen María, que recibió la pequeña Lucía en Fátima junto a sus primos Francisco y Jacinta en 1917, fue para ella el comienzo de una singular misión a la que se mantuvo fiel hasta el final de sus días. Sor Lucía nos deja un ejemplo de gran fidelidad al Señor y de gozosa adhesión a su voluntad divina.

La Virgen María se presentó frente a ellos y ellos respondieron que sí aceptaban los frutos de la santidad. De la misma forma esperamos ver a Dios en nuestra alma, en nuestros corazones.

Madre de Dios y de los hombres, que este compromiso de oracion y entrega de los primeros sabados  sean una honra para ti,  esta es una invitación a todos los cristianos para que estén presentes en esta consagración teniendo en cuenta que Dios nos acompaña y recemos para que Dios pueda perdonarnos y reine la paz en el mundo.
Roguemos a la Virgen rezando juntos el Ave María.

Dios te salve, Maria

Llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres, Bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa Maria Madre de Dios, Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.




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